En las ventas, en la vida y hasta en el social selling, tenemos que ser únicos. Es verdad que ahora tenemos poco tiempo, que intentamos automatizar lo que sea automatizable y se ataca el mercado con tecnología.
También hay cursos de casi todo y todos aprendemos casi lo mismo y se nos ve “el plumero”
Ya tenemos unos buenos perfiles en LinkedIn y todos “ayudamos” Nos han dicho que tenemos que poner que podemos hacer por el cliente y un “acerca de” que nos describa y son buenas ideas pero cuando todos ponemos “Ayudo a mejorar la vida y milagros de mis clientes” Ya suena a usado.
El Inbound marketing o la publicidad programática ya chocan con un cliente super informado que sabe lo que le están haciendo y que hasta busca información que no le interesa para comprobar el resultado y lo que le mandan y al final solo compra lo que quiere conscientemente, o el que se enfada con la marca que le atosiga
No nos volvamos locos, seamos naturales. En LinkedIn hace unos años estabas para buscar trabajo y ahora para buscar clientes y es un canal muy interesante si lo trabajas adecuadamente.
Ya estamos recibiendo primeros mensajes que al pedir contacto ya te mandan enlaces y ofertas como si hubiese algo de confianza generada.
También fallos de automatización que te llaman de otro nombre o que te envía tu competencia sin haber filtrado bien los contactos, disparo al bulto.
Siempre tiene que notarse que estás detrás y que tienes interés (tiempo + cariño) por quién estás contactando y demostrárselo y además tiene que ser verdad.
Y tú, ¿A qué ayudas?
Reflexión desde el cariño, que si miras en mi perfil, aún queda algún “ayudo” por ahí.