Un año más llega la Navidad. Hemos vendido todo lo que hemos podido y vamos a descansar hasta después de Reyes, pensando en el presupuesto del año que viene.
Reflexionamos sobre lo hecho, lo conseguido, lo que se ha quedado por el camino y lo que nos proponemos. Si hay un objetivo que apuntas más de una año, algo pasa…
Todos tenemos nuestras cosas; Familiares, laborales, sentimentales y son unas fechas en las que todo se hace más patente y las emociones toman el control.
Reflexionamos sobre el año, nos acordamos de los que no están y convivimos en familia. Siempre digo que la Navidad debería ser todos los días, ya que el mensaje de Amor, Paz y buenos deseos es universal y atemporal.
Un recuerdo a los que lo están pasando muy mal en las guerras (hay más de 200 conflictos en el mundo en estos momentos) y que sufren dificultad por los costes de la energía o no ven el futuro muy claro. Pediría un poco de mesura y de ese sentimiento tan comercial como es el servicio al cliente a los que nos gobiernan, para que dejemos de sufrir vergüenza ajena.
Importante que en estos días todos dediquemos un momento a nuestro plan de acción que, recuerda, debe incluir; Qué, cómo y cuando.
Desde luego que esta Navidad también habrá, negociación, algunos cierres, liderazgo de amigos invisibles, gestión de cuñados y upselling gastronómico, como cada año.
Muchas gracias por seguirme este año en este que es tu blog y te deseo que tengas la mejor Navidad con tu familia y amigos entre los que me incluyo con tu permiso.
Espero que el año que viene tengamos juntos una gran mejora comercial.
Un abrazo,
Felipe Pérez de Madrid
