Ayer viví una de esas jornadas que no se olvidan acompañado de Santiago de Taranco no solo como mantenedor, sino como autor del prólogo. De las que te reconcilian con el trabajo bien hecho, con el paso del tiempo y con esa parte bonita de la vida profesional y personal que, si no la cuidas, se te escapa: la gente. Tuve la suerte de poder disfrutar en una sala llena de amigos, en el sentido más amplio de la palabra: personas con las que puedes hablar de pasado y de futuro sin postureo, sin guion, sin necesidad de impresionar. Solo compartir. Y eso, hoy, es un privilegio.
El motivo era importante: estoy presentando mi segundo libro, que se llama “Vas a dirigir”. Y lo hicimos en Valencia, en una jornada intensa, emocionante y —sobre todo— muy humana. Hay hitos que no pasan todos los días. Y publicar un segundo libro, después de tantos años del primero, es uno de ellos. Entre el primer libro y este han pasado siete años. Siete años de trabajo, de cambios, de aciertos, de golpes, de aprendizajes… y de volver a empezar más veces de las que uno cuenta en público.
Lo que contiene “Vas a dirigir” (y por qué nació)
Este libro tiene una estructura clara y muy práctica. Entre otras cosas, incluye cuatro charlas a las que accedes con QR, que son especialmente útiles para dirigir equipos y compañías. Son ideas que, cuando las pones en práctica, te ordenan la cabeza y te dan lenguaje para explicar lo que antes solo intuías. Y cuando un líder tiene lenguaje, tiene dirección. (Y cuando no lo tiene, improvisa.)
Además, en el libro hablamos de más piezas que completan la visión: aprendizajes de dirección, conceptos que he ido consolidando con la experiencia, y también esos “principios vendedores” que, en mi caso, me fueron asignando —casi como un espejo— muchas personas que me conocen bien. Porque a veces tu estilo no lo defines tú: te lo define el impacto que causas en los demás. Y escuchar eso con honestidad también es dirigir.
Un libro nacido de un año de lectura… y de 600 posts
Hay un detalle que quiero contar porque me parece precioso: ayer mismo me leí el libro entero. De principio a fin. Y puede sonar raro, pero tiene todo el sentido: este libro lo escribí hace un año, y nace como un recopilatorio curado de mi propio trabajo. Elegí artículos de entre los más de 600 posts que tengo publicados en distintos espacios, y lo hice con una intención clara: reunir lo que considero que son los textos más útiles, los que faltaban en formato libro y los que merecían estar disponibles también para quien prefiere leer en papel o en eBook.
Hoy la gente tiene poco tiempo. Mucho menos del que cree. Por eso este libro está pensado para leerse en un par de horas o tres. Pero la clave no es la lectura. La clave es lo que pasa después. Si quieres trabajarlo, el libro está lleno de herramientas y enfoques que te pueden ayudar más que esas dos horas: en tu forma de dirigir, de decidir, de comunicar y de sostener equipos cuando vienen curvas. Que vienen. Siempre.
La jornada en Valencia: trabajo, cariño y celebración
La presentación en Valencia salió redonda. La organización fue una maravilla y el ambiente fue exactamente el que uno sueña: profesional, sí, pero cercano y lleno de amigos. Estuvimos muy ocupados —como toca cuando se hace algo en serio— y la jornada terminó con un vino de honor en ALBERTA NORWEG en el que pudimos seguir hablando, riéndonos, recordando y, sobre todo, celebrando. Porque publicar un libro es un esfuerzo personal, pero presentarlo con amigos lo convierte en un acto colectivo.
Firmamos un montón de ejemplares. Y no fue el típico “firma y siguiente”. Fueron dedicatorias de verdad: de las que llevan nombre, contexto y una frase que tiene sentido para quien la recibe. Además, llevábamos marcapáginas que también iban dedicados, así que cada persona se llevó algo doblemente personalizado. Fue divertido. Muy divertido. Hubo risas, fotos, conversación, reencuentros… y esa sensación de “esto está pasando” que solo aparece cuando mezclas trabajo con cariño de manera natural.
Los hitos importan (porque te recuerdan quién eres)
A veces uno va tan rápido que no se detiene a mirar lo que está construyendo. Y ayer, Valencia me obligó a parar. A sentir. A darme cuenta de que un segundo libro no es solo un producto: es una etapa. Es un punto y seguido. Es un recordatorio de que el camino se hace andando, pero también compartiendo.
Gracias a todos los que estuvisteis, a los que vinisteis con tiempo, con ganas y con esa actitud de “vamos a hacerlo bonito”. Gracias por cada conversación, por cada abrazo, por cada foto, por cada frase. Las imágenes dan buena cuenta de lo que vivimos: una jornada espectacular, de esas que, cuando pasan, te dejan un agradecimiento tranquilo por dentro.
Y ahora sí: “Vas a dirigir” ya está aquí. El segundo. Siete años después. Con menos ruido, más claridad y más herramientas. Un libro breve para leerlo rápido… pero con ideas para trabajarlas despacio.
Nos vemos en la siguiente.