Siempre, la mentira ha sido el gran divisor de aguas entre las personas de bien y aquellas cuya moral se encuentra pervertida. Ya lo advertía el octavo mandamiento cristiano: “No darás falso testimonio ni mentirás” (Exodo 20:16). La verdad es un pilar fundamental de la convivencia, y aquellos que la desprecian siembran desconfianza y caos a su alrededor.
Para comprender la gravedad de la mentira, basta con mirar el panorama político actual. Se ha convertido en norma aceptar la falsedad como estrategia, disfrazada de “cambio de opinión” o “adaptación a nuevas circunstancias”. Sin embargo, cuando la mentira se convierte en costumbre, la sociedad se desmorona, pues la confianza es la base de cualquier relación humana, ya sea personal, profesional o comercial. George Orwell, en 1984, advertía sobre cómo la manipulación de la verdad es una poderosa herramienta de control y dominación, un recordatorio de que la mentira no solo daña relaciones individuales, sino que puede corromper sociedades. Una sola mentira debería hacernos descartar a un político y a cualquier persona. Descartar es no darle el privilegio de nuestra confianza.
La Mentira en la Vida Personal
En nuestro entorno cercano, todos conocemos a personas que valoran la honestidad y a otras que, por el contrario, manipulan la verdad para su beneficio. El refrán popular “Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo” refleja una realidad incuestionable: la mentira tiene patas cortas y, tarde o temprano, queda al descubierto. No obstante, en muchas ocasiones nos resulta difícil detectar la falsedad a tiempo, lo que nos lleva a depositar nuestra confianza en individuos que no la merecen.
El psicólogo Paul Ekman, en su libro “Telling Lies”, explica cómo los microgestos y el lenguaje corporal pueden delatar a un mentiroso. Aprender a identificar estas señales puede ayudarnos a evitar decepciones y a rodearnos de personas honestas y auténticas. Lo que te aseguro es que más temprano que tarde tendrás delante de ti al mentiroso y una cara de bobo impresionante.
La Mentira en el Mundo Profesional
En el ámbito laboral y comercial, la mentira adopta formas aún más sofisticadas. Existen colaboradores y clientes cuyo único propósito es engañar para obtener beneficios, a menudo adoptando una falsa apariencia de vulnerabilidad o ayuda desinteresada. El empresario y autor Robert Cialdini, en su libro “Influence: The Psychology of Persuasion”, expone cómo algunas personas utilizan técnicas de persuasión manipuladora para aprovecharse de los demás.
Una señal de alerta en el mundo comercial es la venta sospechosamente fácil. Si un cliente parece demasiado ansioso por comprar a cualquier precio y en cualquier circunstancia, es imperativo detenerse y analizar la situación. La experiencia nos dice que, en muchos casos, estas transacciones terminan en problemas. La intuición y la inteligencia emocional juegan un papel clave en la toma de decisiones prudentes.
La Sabiduría de la Experiencia
Tras cuarenta años de experiencia comercial y casi sesenta de vida, puedo afirmar que la mentira es un espejo del perfil moral y ético de quien la practica. No estoy presumiendo, de hecho lo que me ha ocurrido en estos años es haber acumulado algunos desengaños y te aseguro que al final la conclusión es buena y apartar a esas persona una ventaja siempre. Tener la capacidad de identificarla es un don , pero lo más importante es saber actuar en consecuencia. Daniel Goleman, en su libro “Inteligencia Emocional”, sostiene que la disciplina y el autocontrol son esenciales para gestionar nuestras relaciones de manera efectiva y protegernos de los engaños y de tomar las decisions correctas ante la mentira.
La enseñanza más grande que he aprendido a lo largo de los años es que la verdad, aunque a veces incómoda, siempre nos lleva por el camino correcto. La mentira, en cambio, solo conduce a la desconfianza y al deterioro de las relaciones, la más importante contigo mismo. Pienso en algunos politicos que han dedicado su ocupación a lucrarse en lugar de trabajar para los ciudadanos, lo vemos a diario y que dejarán a sus hijos y amantes un buen patrimonio y la sombra de un padre corrupto y sin valores, una herencia envenenada.
La mejor decisión que podemos tomar es aferrarnos a la verdad con firmeza y rodearnos de personas que valoren la honestidad tanto como nosotros y no permitir ni la mentirijilla ni la mentira piadosa.
Donde la mentira se ha normalizado, ser un defensor de la verdad es un acto de valentía suprema. Porque, como bien decía Sócrates: “Una vida sin examen no vale la pena ser vivida”. Y ese examen comienza con la autenticidad y el compromiso inquebrantable con la verdad incluso la que practicamos con nosotros mismos.
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