«No quiero ser comercial»

 

Hace unos minutos nos han rechazado un puesto administrativo en Alberta Norweg, «por tener actividad comercial» He constatado que esta actividad produce alergia, urticaria y rechazo en muchas personas. A veces por la mala fama de la profesión y el triste favor que han hecho vendedores chamarileros, embaucadores,  poco profesionales,  durante años y otras por desconocimiento.

La primera razón, la entiendo y comparto, muchas mentiras y clientes desatendidos que han avisado a otros cientos y miles. Desde dentro, desde cuarenta años de profesión y muchos dirigiendo y formando equipos os puedo decir que son los menos, pero los que más daño hacen.

Me acuerdo de esta parodia, Camera Café, en la que Arturo Valls daba vida a un personaje, Jesús Quesada, que respondía perfectamente a este estereotipo de vendedor, embaucador y farsante con algo de gracia y pocos valores detrás. Aquí una muestra.

La segunda razón, el desconocimiento, deberíamos aclararla. Casi todos los que trabajamos en una empresa somos comerciales, somos vendedores en mayor o menor medida.

Todos atendemos clientes internos (compañeros, proveedores) o externos (de los que comemos cada mes) Se trata de tratar a personas, de tratar bien a personas y de cumplir sus expectativas, de una forma profesional.

El caso es que hemos explicado a esta persona que nos ha rechazado, que se trataba específicamente de eso, de tratar amablemente a un cliente que ya ha expresado su necesidad de atención en el canal digital o con una llamada. Normalmente una persona interesada en hacerse una casa o una oficina que simplemente hay que derivar a nuestros compañeros de arquitectura.

Me ha dolido tener que matizar y explicar una profesión que no merece esa percepción, ya que la mayoría de vendedores son honestos y profesionales y ayudan a las empresas y a la economía del país y si me apuras a la felicidad de los clientes, que somos todos.

Siempre digo que en las empresas, «Todos vendemos» o todos deberíamos vender y hasta imparto formaciones en este sentido, que abarcan todo el personal de la empresa, todos los que dentro o fuera pueden tener contacto con un cliente o con un posible cliente, o sea , todos.

Creo que no hay que dignificar la profesión ya que es absolutamente digna, lo que hay que hacer es comunicarlo convenientemente y dejar que las cosas sigan su curso. Os aseguro que tengo constatada la mejora de la percepción de la actividad comercial de la que yo soy un ejemplo con patas.

Si en tu caso, si que quiere ser comercial en este enlace tienes acceso a el curso de ventas de vas a vender.

En cuanto al puesto administrativo en Alberta Norweg, lo hemos cubierto con Luciana Morello que ye puedes ver en nuestra web y que está encantada de atender clientes y de aprender todo lo que pueda en ventas.

Gracias por leerme.

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